23 de agosto del 2019 por Leonel Vinicio Morales
        

De cómo el entusiasmo por la impresión 3D generó también entusiasmo por la programación


Pasamos algunos meses dándole vueltas a la idea de dar un curso de Impresión 3D en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE). Por diferentes rumbos, tres catedráticos habíamos desarrollado un interés especial en el tema: Alex Viau por su trabajo como asesor de empresas que desean sacar provecho de las nuevas tecnologías, Carlos Morales por sus proyectos innovadores que le han llevado a ganar varios premios y que incluyen el diseño de una válvula automática para pilas domiciliares “Llenamáster” y su servidor, Leonel Morales, interesado siempre por la interacción entre personas y tecnología.

Con el apoyo de la FCE, lo propusimos para el ciclo de verano de este año y lo abrimos a los interesados con el nombre “Impresión 3D: Creación de Modelos y Prototipos Tridimensionales”. La facultad nos proporcionó 6 impresoras 3D de escritorio y filamento para imprimir. La respuesta de nuestros estudiantes fue muy buena, 22 se inscribieron.

Desde el principio tuvimos claro que queríamos que el curso fuera práctico y que la mejor experiencia que se podría tener era la de ver cómo se materializaban las ideas y los modelos creados por los alumnos. Sabíamos que seguro se cometerían muchos errores, pero precisamente contábamos con ello para dejar una impresión más duradera.

Nuestros estudiantes respondieron con verdadero entusiasmo. Las impresoras se pasaban trabajando todo el día. Constantemente observamos a los alumnos en el Taller Schumpeter (“La Presa”) del 5to nivel del edificio Académico, probando nuevas ideas, experimentando con los materiales, con modelos de todo tipo, desde el busto del Hombre Araña hasta la figura de un rostro humano estilizado que recordaba las estatuas de la Isla de Pascua, pasando por todo tipo de artefactos y adornos.

Para la tercera semana del curso, que se impartía 3 veces por semana, los estudiantes estaban practicando ya con herramientas para crear sus propios diseños o editar y personalizar los que conseguían en Internet. Entonces decidimos introducirlos a una herramienta aún más avanzada: Codeblocks, un lenguaje de programación especial para diseñar modelos tridimensionales creado por Autodesk y que está disponible de forma gratuita en el sitio web www.tinkercad.com.



Diseñar una pieza tridimensional puede ser complicado. Si contiene patrones formados por figuras geométricas que deben colocarse en posiciones precisas, hacerlo con una herramienta CAD (Computer Aided Design) puede ser tedioso y es fácil cometer errores. Con programación se tiene la ventaja de que se puede crear la pieza dejando que la computadora sea la que siga el patrón y coloque los componentes en su lugar sin error.

Lanzamos un reto a los estudiantes: crear un modelo e imprimirlo en 3D partiendo de un programa en Codeblocks que luego se podría personalizar con Tinkercad, herramienta CAD también de Autodesk, y darle acabados de pulido o pintura.

Inicialmente pensamos que los estudiantes pasarían rápidamente de la codificación a la edición de las piezas pero no sucedió así. Con asombro vimos cómo las pantallas de sus computadoras se iban llenado con instrucciones de código en programas más y más largos siguiendo estrategias diversas y utilizando características del lenguaje de programación que ellos mismos descubrían.

No quisimos dejar pasar el evento sin indagar un poco más. Preparamos una encuesta con preguntas orientadas a conocer mejor la experiencia que estaban teniendo al crear esos programas, cómo había sido su formación previa en programación de computadoras y otras preguntas sobre su apreciación de qué tan difícil de usar son estas herramientas y la probabilidad de que las usen en el futuro.

Con esos datos más lo que pudimos medir directamente en sus programas (longitud del código, número de objetos usados, etc.) y lo que conocíamos de ellos (carrera, número de años en la universidad, etc.) pudimos hacer un pequeño estudio que organizamos en un artículo académico que enviamos para consideración en el workshop Blocks and Beyond del simposio sobre Lenguajes Visuales y Computación Centrada en los Humanos. La opinión de los revisores fue favorable, dos dijeron que se publicara y un tercero fue neutral, y nos hicieron comentarios muy interesantes para mejorar el artículo y la investigación en general. Con ello esperamos estar presentando estos resultados en Octubre próximo en la universidad de Memphis, Tennessee.

El curso fue también una ocasión para iniciar una colaboración con el Museo Popol Vuh de la UFM. Dentro del curso los estudiantes diseñaron moldes y sellos para crear figurillas de arcilla en los talleres para niños de colegios que el museo realiza. Esta colaboración fue presentada en una nota especial en El Amigo de la Marro.

Ahora solo nos queda repetir la experiencia para continuar aprendiendo sobre cómo nuestros alumnos pueden utilizar lenguajes de programación para crear objetos tridimensionales y para proveer nuevos moldes y sellos al museo Popol Vuh.




Leonel Morales
Profesor
Facultad de Ciencias Económicas




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