8 de octubre del 2020 por Leonel Vinicio Morales
        

El momento de redescubrir



Nadie sabe cuándo volveremos a tener las aulas y pasillos de la universidad llenos de estudiantes. Puede que sea pronto o puede que no. No hay fecha establecida. Lo que sí sabemos es que cuando el momento llegue, tendremos una magnífica ocasión para marcar una experiencia memorable, una que nos deje lecciones para la vida. Por ello es importante prepararse.

Se me ocurren cuatro ideas en las que vale la pena reflexionar para preparar el regreso. Son estas: redescubrir, cultivar, crecer y agradecer. A continuación explico por qué.

Redescubrir.
La pandemia nos hizo recluirnos y dejar de visitar los lugares donde habitualmente transcurría nuestra vida. Al volver a ellos hay que verlos con nuevos ojos. Redescubrirlos. El mundo cambió mientras estuvimos en casa. Algunas cosas que estaban ya no están y hay novedades en su lugar. Otras permanecen. Al ir haciendo el recuento hay que admirar la fortaleza de los que continúan, la creatividad de quienes idearon lo nuevo y el valor de quienes se retiraron. Hay que observar tanto lo físico como lo moral. La gente se ha adaptado y para hacerlo cambiaron costumbres, valores y formas de pensar. Quizá estemos en el mismo país, pero nos toca mirarlo cómo turistas que vienen por primera vez.

Cultivar.

Al cambiar nuestras rutinas adoptamos hábitos diferentes, hicimos nuevas amistades, desarrollamos intereses que antes no teníamos, puede que hasta hayamos iniciado un emprendimiento. No hay razón para que, al retomar las actividades de antes, esas facetas se pierdan. Hábitos, amistades, intereses y emprendimiento pueden seguirse cultivando. Ahora toca hacerlo de forma intencional, reservando tiempo y esfuerzo para dedicarlo a ellos. Hay que revisar con cuidado, planear y decidir cómo ayudar a que esas plantas que germinaron en tiempos difíciles prosperen y se conviertan en árboles frondosos de sombra acogedora.

Crecer.

Como toda experiencia intensa y prolongada, esta pandemia ha dejado huellas y lecciones en nuestro carácter. Toca repasar y resumir, fijarse en el impacto que tuvo en múltiples ámbitos de nuestra vida, quizá cambiaron algunas ideas que teníamos, otras se hicieron más robustas. Puede que ahora veamos el mundo de forma diferente y confiemos más en nuestra capacidad para salir adelante. De lo vivido hay sucesos que no queremos repetir en el futuro y otros que esperamos de nuevo. Hemos aprendido más sobre nosotros mismos.

Agradecer.

Estos meses de pandemia nos han mostrado que la vida es frágil y que algunas cosas pueden cambiar rápidamente. Hay que estar agradecido por lo que la vida nos ofrece, por las personas que nos rodean y las oportunidades que se nos presentan. Vale la pena ponderar que la gratitud es más que una actitud interna o un gesto expresivo, se debe manifestar en actos de reciprocidad. Ser agradecidos nos lleva a descubrir la bondad en todo, también en los tiempos difíciles.

Otras ideas pueden sumarse a la reflexión: optimismo, entusiasmo, creatividad, renovación. Lo importante es que esta experiencia también rinda frutos en nuestra vida y no sea simplemente un paréntesis obligado y oscuro. Con estas ideas quizá podamos descubrir que ha sido más como un resorte que acumula energía con la presión, y al liberarse es capaz de alcanzar alturas insospechadas.


Leonel Morales
Profesor
Facultad Ciencias Económicas




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