30 de abril del 2020 por Milton Argueta
        

Hasta de los momentos difíciles, puedes sacar conclusiones positivas


Autores: Dr. Milton Argueta; M.A. Lizz Leony; M.A. Pamela Arrechea; Licda. Pamela Egger [1]



Hasta de los momentos difíciles, se pueden sacar conclusiones positivas. Aunque ya se tenía planeada la actividad, no contemplábamos realizarla por medio de una clase virtual y mucho menos teníamos pensado que nos veríamos obligados a cambiar la manera en que habíamos previsto realizarla. Pues si bien es una actividad en la cual se emplean metodologías activas que forman parte de la reforma curricular de la Facultad de Derecho, se tenía planificado realizarla de una manera presencial. Sin embargo, la situación actual se prestó como una oportunidad para llevar a cabo este ejercicio de modo virtual.


La situación actual permitió aprovechar la metodología virtual para solucionar un problema real. Ya que fue interesante acoplar el ejercicio de celebrar una Asamblea de Accionistas de una Sociedad a la situación del momento, en la cual las Asambleas de Accionistas no pueden ser celebradas de manera presencial. Esto nos permitió abordar las últimas reformas al Código de Comercio de Guatemala, que permiten la celebración de Asambleas de Accionistas de forma virtual, pero esta posibilidad debe estar contenida en la escritura constitutiva de la sociedad.  Es decir, aunque la ley lo permita, si no está en la escritura, no sería posible celebrarla de manera virtual. Es más, unos días antes de realizar el ejercicio, el Registro Mercantil de Guatemala publicó un comunicado relativo a este tema. Por lo que, les montamos a los alumnos un escenario en el que debían celebrar la Asamblea de Accionistas de forma virtual, forma que en la vida real la mayoría de nuestros clientes las están celebrando por la coyuntura actual que está sufriendo el mundo a causa del COVID-19.


La meta de aprendizaje era la Asamblea General, tema incluido dentro de los elementos orgánicos de la sociedad. Se pensó que lo mejor para los alumnos era que lo aprendieran viviéndolo: «vivir» una asamblea tal y como lo es en la realidad, en la que sus clientes participarán y que seguramente pedirán asesoría. Así que se aprovechó esta situación, consiguiendo una escritura real de una sociedad que contuviera esa posibilidad. La clase se dividió en grupos de accionistas. Ellos serían los accionistas de la sociedad cuya escritura se subió a MiU. Algunos de los alumnos conformarían el órgano de administración, cuya función sería convocar a la asamblea.

La cátedra solo participaría como observadora de la asamblea y al final de clase se daría retroalimentación en cuatro sentidos:
a) Qué estuvo bien;
b) Qué pudo estar mejor;
c) Qué estuvo mal;
d) Qué faltó.

La idea es que el ejercicio se agote en clase y no tengan que presentar ningún trabajo o documento escrito luego de terminarlo, pues la evaluación del ejercicio se realiza por la cátedra en el momento en que se está llevando a cabo.


La experiencia fue muy enriquecedora, ya que quedó a disposición de los estudiantes prepararse en cuanto al tema de celebración de asambleas y forma de celebrarse, es decir, ellos fueron los líderes de la actividad y la cátedra interfirió lo menos posible. Darles libertad para que desarrollarán la Asamblea permitió que los estudiantes se desenvolvieran y discutieran temas que incluso no se les había exigido que estudiaran; es más ellos solos a medida que se fue desarrollando la actividad se percataron de sus errores y los enmendaron bajo el modelo de la asamblea. 


La actividad los llevó a afrontar retos que cualquier abogado se encuentra enfrentando en la actualidad ante la situación del COVID-19, porque se les dio el desafío de llevarlo en una plataforma digital, que puede ser difícil manejar y controlar, incluso manejar la situación de tener a varias personas hablando al mismo tiempo. Pero la administración y manejo de los estudiantes, todos en sus diferentes roles, fue impresionante. Aunque al principio se les notó un poco desorientados, a lo largo de la clase se adaptaron, y encontraron soluciones prácticas y aprendieron a utilizar las distintas herramientas que les brindan las plataformas digitales.


Las metodologías activas a las que se recurre en este tipo de ejercicio, como se mencionó anteriormente, forman parte de la reforma curricular de la Facultad de Derecho de la Universidad Francisco Marroquín “Repensando la Carrera de Derecho”. Dichas metodologías nos permitieron adaptar la actividad a la situación actual y aprovechar la coyuntura que vivimos para enseñar partiendo de una situación y de problemas reales. Estas metodologías preparan a los alumnos para que puedan enfrentar cualquier situación, por más adversa que sea, y cuando éstos ya sean profesionales y les toque adaptarse a los distintos cambios y problemas de la actualidad, tengan una ventaja competitiva a nivel profesional, sobre aquellos profesionales que no fueron formados con metodologías activas.


[1] Los autores integran el equipo de profesores que tiene a su cargo el curso “El comerciante social” que se imparte a alumnos de 3er semestre en la Facultad de Derecho.









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