5 de marzo del 2020 por Leonel Vinicio Morales
        

Intercambios de Atención


Viendo hacia atrás luego de unos cuantos años como profesor, puedo decir que he cambiado algunos elementos de método al impartir clases. Me obsesiona menos cubrir los contenidos y me interesan más las experiencias y los hábitos que los alumnos puedan experimentar y desarrollar con ocasión de cada curso.

El conseguir la atención de los estudiantes sigue consumiendo una buena parte de la energía que empleo en el aula, pero aquí es donde más cambios he adoptado. Ahora trato de practicar el intercambio de atención en lugar de afanarme por obtenerla plenamente. Intercambiar atención significa exactamente eso, dar y recibir atención. A continuación, algunos elementos que ayudan a lograrlo.

  • Silencio. El silencio anuncia la atención, es su preámbulo, indica disposición a escuchar. Una pausa un poco más larga de lo habitual al explicar algún tema abre una ventana de oportunidad para que alguien más pregunte o comente y obtenga atención. Hacer una pregunta abierta al grupo, sin dirigirla a nadie en especial, seguida de un paciente silencio puede forzar un poco una intervención que seguro obtendrá la atención de todos.
  • Invitar a explicar. Hay que resistir la inclinación natural de dar todas las explicaciones o ampliar toda respuesta. Con ocasión de la pregunta de un alumno, uno puede invitar a decir más con preguntas como ¿Por qué crees que …? ¿Dime un poco más sobre …? Se puede aprovechar también para invitar a otros a participar: ¿Qué podríamos responder a eso? ¿Qué responderían a esa pregunta? Algo curioso que puede suceder es que alguien de una respuesta compuesta por una o dos palabras nada más. Es una especie de atajo que algunos gustan utilizar. De hecho, puede ser una respuesta acertada pero escueta y entonces uno puede querer ampliarla. En lugar de ello se puede invitar a quien responde a que elabore: “dime más”, “explica un poco más”, “amplía para que entendamos mejor”. De nuevo la atención fluye al estudiante.
  • Presentaciones. Las presentaciones individuales o en equipo son excelentes ocasiones para que los alumnos obtengan atención, pero requieren una buena preparación. Hay que decir lo que uno espera: trabajos de calidad con explicaciones claras por quienes presentan y atención plena por parte del resto. Cuando hay atención necesariamente se plantean preguntas y comentarios y hay que anunciar que esperamos que así sea. Tomar algunos minutos para explicar esto no es tiempo perdido. Además, vale la pena ser exigentes. Si es necesario se interrumpe la presentación y se pide atención a quienes estén distraídos o platicando.
  • El poder del nombre propio. Nada mejor para obtener la atención de alguien que llamarlo por su nombre. También es muy efectivo para que los demás presten atención a quien está interviniendo: “escuchemos lo que [nombre propio] nos está diciendo”. Llamar a alguien por su nombre equivale a decir “me importas y me interesa lo que quieres decir”.

Quizá lo más importante es también lo más básico: podemos obtener atención si sabemos prestar atención.

Leonel Morales
Profesor
Facultad de Ciencias Económicas




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