14 de mayo del 2020 por Leonel Vinicio Morales
        

La lección de la confianza


Pasar exámenes en formato virtual, online, o remoto – es difícil saber cómo llamarlo – presenta retos complicados de afrontar. Si las clases por Zoom nos sacaron de nuestra zona de confort, los exámenes no presenciales podrían llevarnos al extremo de la incomodidad. Sin embargo, como cualquier situación peculiar, esta es también una oportunidad de educar, formar, preparar y adoptar buenas prácticas.

Es muy ilustrativo platicar con otros profesores y enterarse de cómo están haciendo los exámenes, las estrategias que eligieron y los resultados que están consiguiendo. Mi conclusión luego de estas pláticas, informales o aprovechando la ocasión de alguna actividad como las de Formación Continua, es que es bueno que los alumnos estén teniendo experiencias variadas. Por una parte, porque cada profesor eligió una plataforma diferente y por otra porque establecieron diversos formatos y niveles de lo que podríamos llamar “vigilancia”.

Los exámenes son más que evaluación. Son herramientas didácticas y ocasiones para aprender. Si una idea no está totalmente clara, responder preguntas o problemas sobre ella puede aclararla, reforzarla, ampliarla, y complementarla. Una buena pregunta invita a descubrir un aspecto o relación que quien responde puede no haber visto antes. Asimismo, resolver dudas de forma individual durante los exámenes, en mi opinión, es excelente para propiciar conocimiento duradero. Porque ¿qué puede fijar mejor un concepto que entenderlo bien justo en el momento en que más se necesita?

Pero la instrucción más importante a transmitir durante un examen es la que me gusta llamar la lección de la confianza.

Es esta una lección que se imparte con la actitud. Nuestros alumnos perciben la actitud que tenemos hacia ellos y la interpretan como un mensaje: eres una persona confiable, o bien, no se puede confiar en ti. La medida en que este tipo de mensajes afecta a una persona depende de muchos factores. Pero si el mensaje se repite constantemente, en cada examen o evaluación, también puede llevar a una conclusión equivocada y desastrosa: no soy una persona confiable, no vale la pena actuar como persona confiable pues los demás esperan que los engañe.

Nuevamente se hace patente la importancia de la variedad de experiencias. Demasiadas del tipo “profesor-policía-anti-copia” y estaremos preparando expertos en eludir controles. Muchas en el extremo del “profesor-fácil-de-engañar” y promoveremos el desdén por la evaluación.

Personalmente prefiero estar del lado de la confianza antes que del lado del control. Suelo hacer varias versiones del examen, aunque no siempre, y se los advierto a los estudiantes. Pero también les digo lo que pienso: confío en ustedes, aunque desconfíe un poco de la naturaleza humana. Luego los estudiantes contestan el examen con el mínimo de vigilancia. Puede que en estos años alguna vez un caso de copia haya pasado sin detectar. Mal por el hechor. Mantener la confianza en el resto y transmitir el mensaje de que estamos entre personas honestas, lo compensa con creces.



Leonel Morales
Profesor
Facultad de Ciencias Económicas




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