11 de octubre del 2019 por Danilo Carias
        

Mark Church y la configuración de la cultura en la clase



Hace algunos días recibimos en la Universidad Francisco Marroquín al profesor Mark Church, quien compartió con los miembros de la comunidad académica sus apreciaciones, rutinas y estrategias para hacer visible el pensamiento de los estudiantes y con esto enriquecer las sesiones de clase y el aprendizaje.


Se puede escribir mucho sobre los puntos tratados en las sesiones con Mark. En esta oportunidad quiero hacer hincapié en un particular punto que me pareció interesante: la configuración de la cultura en la clase y su impacto en el aprendizaje efectivo.


Cada inicio de curso, el grupo de estudiantes tiene una preconcepción sobre la metodología, actitud y personalidad de un profesor, esto gracias a la información que recaban entre estudiantes que han tomado el curso y conocen al docente. Esta información permite a los estudiantes prepararse en cierta forma para adaptarse a las exigencias y a la dinámica del nuevo curso. Y claro, inciden en su disposición de trato respecto de su nuevo profesor, cuya actitud, configura en gran medida la cultura en la clase.


Desde el punto de vista del profesor, las primeras sesiones de clase son fundamentales, más allá de la presentación del programa académico y el cronograma de actividades, importa mucho su actitud hacia a la clase y la construcción de la relación con los estudiantes. En ese orden de ideas, las primeras sesiones configuran la cultura del curso, aunque después se pretendan introducir cambios, esta tarea será difícil, puesto que las concepciones sobre las formas y actitudes previas permanecerán en los estudiantes incluso hasta en cursos posteriores con el mismo profesor.


La forma de trato, la dinámica y el ritmo de la clase, la disponibilidad para la discusión de ideas, entre otros. Todos estos elementos se moldean a partir de las acciones en los primeros días de clase, en las que, aquellos que facilitan la clase deben procurar guardar en todo momento la coherencia con el parámetro normativo que se pueda establecer y la conducta del docente. Las formas en que se reacciona cuando los estudiantes expresan sus opiniones, pensamientos y consideraciones marcará su intensidad y calidad a lo largo del ciclo académico, como ejemplo.


De esa cuenta, la ejecución de una buena planificación docente durante los primeros días de clase es fundamental para formar una cultura que favorezca el dinamismo, el intercambio de ideas y la creatividad en los estudiantes, una cultura de apertura que visibilice el pensamiento, tal como propone el profesor Church.




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