7 de agosto del 2019 por Karen Schlosser
        

Trust the process




Que confíe en el proceso… ¡Vaya reto para alguien controlador!

Pero eso me dijo Karen Maeyens cuando le pregunté qué pensaba de mi idea. Seguro percibió mi inseguridad y decidió regalarme este pin para reforzar mi confianza.

Los pongo en contexto.

En el curso que imparto, Investigación Aplicada, incluimos una actividad que consiste en medir el impacto de una intervención nutricional. Recientemente, la Escuela de Nutrición empezó a colaborar con Camino Seguro, por lo que aprovechamos la oportunidad para trabajar con ellos.

El problema a abordar era la malnutrición en escolares[1] y el objetivo de la actividad era desarrollar ideas de propuestas para mejorar la nutrición de los estudiantes.

Inicialmente, la metodología que escogieron las estudiantes era bastante convencional: llegarían a dar una conferencia y a repartir material de educación sobre temas de nutrición. En pleno proceso de planificación, una de las alumnas dijo que consideraba importante involucrar a los maestros en el proceso, y fue ahí que pensé que la metodología de co-creation podría ser una opción. Se las presenté y decidieron darle una oportunidad a esta idea. Fue entonces que inició un nuevo proceso de planificación partiendo de unos videos y lo que pude compartirles de mi experiencia como participante en talleres de co-creation.

Con eso nos lanzamos al agua: los estudiantes serían encargados de guiar y facilitar toda la actividad.

Si bien en la Escuela de Nutrición nuestros estudiantes están expuestos a diferentes metodologías de aprendizaje, este grupo nunca había liderado una actividad de esta naturaleza.

Cuando nos reunimos esa mañana antes de salir para Camino Seguro, me aseguré que supieran que la actividad tenía las mismas oportunidades de ser un éxito o un fracaso. Todas decidimos asumir el reto.

Debo confesar que me repetí durante todo el trayecto: trust the process

Llegamos y permitimos que la actividad fluyera. Ese día trabajamos con 40 maestros de preprimaria y primaria. Formamos 6 grupos, uno a cargo de cada estudiante.

Iniciamos con la caracterización del problema usando un cuadro para que clasificaran los aspectos de la malnutrición en los alumnos de Camino Seguro:

  • Lo que está bien
  • Lo que podría estar mejor
  • Lo que está mal
  • Lo que podría estar peor

[1] Según una evaluación realizada por la Escuela de Nutrición en abril 2019, de los 370 estudiantes evaluados, 40% presentan sobrepeso u obesidad.

Fue increíble ver cómo la metodología de escribir en un post-it las ideas puede ayudar a que todos participen. Como dijo en alguna oportunidad Mina Merkel: “Usando post-its le damos voz a todos”.

Luego de la primera fase, nos trasladamos a la siguiente, que consistió en que los integrantes de cada grupo votaran por el problema que consideraban más factible abordar. Esto permitió avanzar a la fase en la cual empezamos a desarrollar la idea más votada. Para ayudar, dejamos en pantalla las siguientes preguntas:

  • ¿Qué recursos necesitamos?
  • ¿Quiénes serían responsables?
  • ¿Cuánto tiempo se requiere para alcanzarlo?
  • ¿Qué cambios podemos realizar?

Para entonces, se podía observar claramente a 6 estudiantes facilitando simultáneamente el desarrollo de posibles ideas para solucionar el problema de malnutrición escolar en Camino Seguro.

Imagen 2. El grupo de Ana Luisa desarrollando una idea para solucionar el problema
Imagen 3. Los integrantes de los 6 grupos realizando un recorrido de exposiciones de cada grupo

Se rompe con la monotonía de las «conferencias» y permite crear soluciones nuevas y que el maestro se sienta parte de la creación de las soluciones y no solo que siente que se le imponen.”

Pablo Callejas.
Director Departamento de Salud Integral
Safe Passage/Camino Seguro

Todos los grupos presentaron ideas valiosas: desde incorporar filtros de agua en las aulas, hasta educar a toda la comunidad educativa sobre porciones y alimentación saludable. Mi momento favorito fue cuando los maestros reconocieron su papel como modelos para sus estudiantes y la importancia de ellos enseñar con el ejemplo qué es una alimentación saludable.

Confiar en este proceso de enseñanza nos permitió tener una experiencia sumamente enriquecedora. Los estudiantes experimentaron una forma única de transmitir sus conocimientos y, como futuros profesionales, reconocieron que imponer ideas o soluciones casi nunca es conveniente, pero dejar que las ideas fluyan mientras actúan como facilitadores es lo que nos permite llegar más lejos. Por mi parte, puedo decir que me beneficié de confiar en el proceso y lo repetiría mil veces más.

“Para mí fue una experiencia conmovedora, no solo por haber conocido el proyecto de Camino Seguro, pero también por haber conocido a los maestros y ver la pasión y entrega que tienen
para asegurar el bienestar de los estudiantes.”

Nicole Paiz
Estudiante

Las estudiantes de 4to año de Nutrición Clínica. De izquierda a derecha: Mariana, Ana Luisa, Dulce, Paola, Paula y Nicole.

Fotografías por: E. Sinibaldi, publicadas con consentimiento verbal de las estudiantes




Karen Schlosser
Coordinadora de Investigación
Escuela de Nutrición




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