19 de septiembre del 2019 por Carmen Rodriguez
        

Útiles fracasos



De niña yo quería ser como Michael Jordan, Isaac Newton y Albert Einstein. Los veía como genios que nacieron con una chispa especial. Genios para los que, por nacer así, siempre fue muy fácil alcanzar sus metas.


En mi mente, el fracaso no estaba asociado con el éxito. Dentro de mi un pájaro decía: “el fracaso es para tontos”. Me enfocaba mucho en los productos finales (seis veces nombrado jugador mas valioso en las finales de la NBA, la gravedad y la teoría de la relatividad) y no en los procesos que los llevaron allí.


Hoy, admiro a Jordan, Einstein y Newton por alcanzar el éxito por medio de mucho esfuerzo, compromiso y dedicación a sus proyectos. En las ligas menores el talento es suficiente; pero en las ligas mayores, la determinación, perseverancia y el trabajo duro son la clave para obtener buenos resultados. Al examinar el proceso por el que pasaron estas tres personas para alcanzar lo que querían cambié las gafas con las que veo el mundo.


Cada vez que aprendo, algo cambia dentro de mi. Cambio una idea por otra o conecto ideas que antes no sabia que estaban relacionadas. Estar dispuesta a aprender es estar abierta a la posibilidad de equivocarme. El camino al éxito no es una línea recta y pavimentada. Son muchas curvas, llenas de piedras y de obstáculos que solo con determinación puedo enfrentar. Los retos son lo que hacen que esta vida sea emocionante y son los que nos mueven adelante a ser mejores cada día. 


En los últimos meses he tratado de ver los problemas y fracasos como oportunidades para mejorar. Estas son preguntas que han cambiado la forma en la que me veo:

• ¿Qué aprendí hoy?

• ¿Qué error cometí que me ha enseñado algo?

• ¿En qué me esforcé mucho hoy?

• ¿Qué oportunidades de aprendizaje y crecimiento tengo ahora?

• ¿Cuándo, dónde y cómo voy a hacer un plan para alcanzar estas metas?

• ¿Qué es lo que tengo que hacer para seguir aprendiendo?


Mantener estas preguntas en mente a diario mantiene viva mi mentalidad de crecimiento y me ha ayudado a compartir estas ideas y a ser mas vulnerable y más humana con los que me rodean.


El fracaso no es ningún castigo o pena que tenemos que pagar. El fracaso es parte del proceso de aprendizaje de todo ser humano. El fracaso es retroalimentación para mejorar y de él todos aprendemos a pensar, a solucionar problemas y a aprender. Como Jordan, Newton y Einstein, abracemos nuestros desafíos y metas hasta alcanzar lo que tanto queremos y pongámonos las gafas de crecimiento para ser mejores cada día. Rendirnos y nunca tratar son los dos únicos instantes a los que debemos llamar inútiles fracasos. 




Carmen Rodriguez
Profesora
Michael Polanyi College




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